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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://ailema.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>ailema pretende ser un blog personal. Desde aqu&#xED; mi agradecimiento a todos quienes lo hacen posible.</title><description>Una buena descripci&#xF3;n sobre nosotros, puede ser aquello que mostramos con nuestras acciones: Aqu&#xED; con lo que decimos, o no. Mejor nos leemos.</description><link>https://ailema.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>La banalidad del amor</title><link>https://ailema.blogia.com/2008/012301-la-banalidad-del-amor.php</link><guid isPermaLink="true">https://ailema.blogia.com/2008/012301-la-banalidad-del-amor.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify" align="justify"><span style="font-family: times new roman,times; color: #0000cc; font-size: medium;">Una vez m&aacute;s, en esa b&uacute;squeda y des-encuentro maravilloso -con &eacute;l y conmigo- con los comportamientos propios y de las otras personas, no tengo palabras. Y doy con un art&iacute;culo publicado en un blog por una madre dolida que me llega hasta lo m&aacute;s hondo.</span></p><div></div><p class="MsoBodyText" align="justify"><span style="font-family: times new roman,times; color: #0000cc; font-size: medium;">Otro escrito de tal modo que enternece y piensas, esa persona es un amor. Noticias desde Gaza sobrecogedoras... Es demasiado para mi que no tengo nada de valiente, ni con la facilidad para expresarme que quisiera. Lo peor la impotencia que se siente demasiadas veces. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: times new roman,times; color: #0000cc; font-size: medium;"> Es la vida que pasa por la &ldquo;Red&rdquo;, que dir&iacute;a una amiga que si sabe, y todo eso y m&aacute;s ocurre que te hace sentir m&aacute;s peque&ntilde;a como individuo y, quiz&aacute;s, grande a la vez<span> </span>como persona. Son hechos que asustan muchas veces, otras te reconcilian y entonces agradeces cada peque&ntilde;o gesto por mejorar la situaci&oacute;n. As&iacute; como el conocimiento, esfuerzo y buen hacer de quienes cuentan la historia vida e ideas propias o de otros, de tantas y buenas maneras.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: times new roman,times; color: #0000cc; font-size: medium;"> Hoy quisiera lo mejor, para mi querida amiga que lo est&aacute; pasando mal desde hace tanto tiempo... Seguro que s&oacute;lo ha sido un baj&oacute;n. Y para mi otro amigo que tambi&eacute;n, aunque en v&iacute;a de soluci&oacute;n. Pronto le extirparan unos bultitos traidores que no le han dejado pasar la &uacute;ltima &ldquo;iteuve&rdquo;. Si, ellos son dos amigos virtuales a quienes tengo mucho cari&ntilde;o, y que para mi son dos maestros de fuerza coraje y vida. Se os quiere amigos. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: times new roman,times; color: #0000cc; font-size: medium;"><span></span>Si, ya s&eacute; que con eso de copiar y pegar cada vez me alejo m&aacute;s de hacer lo que me gustar&iacute;a. O lo que es lo mismo, que &eacute;ste rinconcillo fuera realmente una p&aacute;gina personal donde tratar de expresar y compartir del mejor modo mis cosas. Pero es que no puedo evitar escuchar cuando los maestros hablan. Tambi&eacute;n va por ti, querida S.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center" align="center"><strong>Sobre Hannah Arendt y Rosa Luxemburgo</strong></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center" align="center"><strong><span style="font-size: 18pt">La banalidad del amor</span></strong></p> <p><strong><span style="font-size: small;">Por Osvaldo Bayer:</span></strong></p><p><strong><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Desde Bonn, Alemania Federal</span></strong></p> <p class="margen0" style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">S&iacute;. Tal cual. En vez de La banalidad de la Maldad, como subtitul&oacute; la ensayista jud&iacute;a Hanna Arendt su libro sobre Eichmann, se ha estrenado una obra teatral en Alemania que lleva por t&iacute;tulo La banalidad del amor. Y justo se refiere a la relaci&oacute;n entre la misma Hanna Arendt con el fil&oacute;sofo alem&aacute;n Mart&iacute;n Heidegger, quien en 1933 se afili&oacute; al partido nazi. Una relaci&oacute;n que nadie &ndash;la mayor&iacute;a&ndash; ha podido entender todav&iacute;a. La autora de la obra de teatro tambi&eacute;n es jud&iacute;a, se llama Savyon Liebrecht y trata de interpretar en la obra de ficci&oacute;n esa relaci&oacute;n entre dos personas tan distintas en sus ideolog&iacute;as. La obra se ha estrenado con un gran &eacute;xito de p&uacute;blico. No es para menos.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Antes de morir, Hannah Arendt declar&oacute;: &ldquo;Me siento elevada hasta hoy por Heidegger como ser pensante y como mujer&rdquo;. S&iacute;, una escritora que describi&oacute; como pocos la miseria absoluta de pensamiento del nazismo.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">El comienzo de esa relaci&oacute;n fue la del profesor con la alumna. Heidegger era ya, a los 35 a&ntilde;os, en 1924, un profesor de filosof&iacute;a cuyos libros hab&iacute;an comenzado a trascender en todo el mundo. Ella, de 17 a&ntilde;os, era su alumna. Profesor y alumna pasaron muchas horas muy enamorados en una caba&ntilde;a no muy lejana de la casa de Heidegger, quien era casado con dos hijos. La relaci&oacute;n amorosa fue muy intensa entre 1924 y 1926, hasta que despu&eacute;s ella se fue a estudiar a otra universidad. En 1929 Hanna se cas&oacute; con el escritor G&uuml;nther Anders. En 1933 ella comienza a hacer una labor muy intensa en defensa de los jud&iacute;os alemanes y Heidegger se afilia al partido nazi y es elegido rector de la Universidad Albert-Ludwig.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">La pregunta es: c&oacute;mo un hombre de estudios y pensamientos tan profundos como Heidegger pudo apartarse tan profundamente de la &eacute;tica. Nunca pidi&oacute; disculpas a la humanidad por haber apoyado en ese momento a un r&eacute;gimen absolutamente racista y totalitario. Tal vez al quedar al desnudo su equivocaci&oacute;n o su oportunismo podr&iacute;a haber declarado: s&iacute;, yo tal vez fui un genio pero no fui un sabio. Me dej&eacute; llevar por los entusiasmos (tal vez la mejor palabra ser&iacute;a oportunismo) de ese entonces pero no supe jugarme por los principios &eacute;ticos que tienen que ser irrenunciables en todo momento, aunque sea ante el peligro de muerte, de c&aacute;rcel, de p&eacute;rdida de posici&oacute;n y m&aacute;s cuando se es un docente famoso. No, nunca se sinti&oacute; culpable de nada.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Hanna Arendt fue presa por la Gestapo en 1933. En 1937 le fue quitada la ciudadan&iacute;a alemana y finalmente emigr&oacute;, primero a Francia y desde 1941 vivir&aacute; en Estados Unidos. All&iacute; dedic&oacute; sus mejores horas a luchar contra el Holocausto y form&oacute; parte de la Reconstrucci&oacute;n Cultural Jud&iacute;a. Terminada la guerra, en 1950, Hanna volvi&oacute; a visitar a Heidegger y mantuvo una nutrida correspondencia con &eacute;l hasta que Heidegger muri&oacute; en 1976. Adem&aacute;s se preocup&oacute; para que los &uacute;ltimos libros de Heidegger se editaran en Estados Unidos y que las traducciones sean excelentes.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Pero claro, el tema no es s&oacute;lo Heidegger, sino tambi&eacute;n Hanna Arendt. Ella, que vivi&oacute; en carne propia toda la injusticia nazi y su total irracionalidad. Ella que asisti&oacute; al juicio de Eichmann y supo describir en su libro toda la trivialidad de un asesino de masas, un autor de cr&iacute;menes de lesa humanidad, pero al mismo tiempo un representante t&iacute;pico de un sistema al que adhiri&oacute; su amado Heidegger. C&oacute;mo nos puede explicar ella que, despu&eacute;s de la ca&iacute;da del nazismo, fue a visitarlo y no le pidi&oacute; que reconociera p&uacute;blicamente haberse equivocado. No, sigue su amistad. Hanna Arendt se conforma tal vez con la &uacute;nica defensa de s&iacute; mismo que ensaya Heidegger: &ldquo;Hitler me enga&ntilde;&oacute;, me traicion&oacute;&rdquo;. Un hombre de la inteligencia de Heidegger no puede dejarse enga&ntilde;ar por un demagogo que ya en los a&ntilde;os &rsquo;20 bas&oacute; su marcha hacia el poder con su injustificable racismo. Hanna Arendt escribir&aacute; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, buscando una interpretaci&oacute;n, tal vez de Heidegger o tal vez de ella misma, lo siguiente: &ldquo;Nosotros, que queremos honrar a los pensadores, y aunque nuestro lugar de residencia se encuentre en el centro del mundo, no podemos dejar de sentir como llamativo y al mismo tiempo enojoso que tanto Plat&oacute;n com Heidegger &ndash;cuando se refer&iacute;an a situaciones humanas&ndash; buscaran refugio en tiranos y &lsquo;F&uuml;hrer&rsquo;.&rdquo; A esa pasi&oacute;n ella la llam&oacute; deformation profesionelle. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Esa inclinaci&oacute;n hacia lo tir&aacute;nico te&oacute;ricamente puede adjudic&aacute;rles a casi todos los grandes pensadores (Kant ser&iacute;a una gran excepci&oacute;n)&rdquo;. Cit&aacute;ndolo a Heidegger contin&uacute;a: &ldquo;Muy pocos ten&iacute;an la capacidad de asombrarse ante la sencillez... tomar ese asombro como lugar habitable... en estos pocos es &uacute;ltimamente igual hacia d&oacute;nde nos llevan las tormentas del siglo. Porque el hurac&aacute;n que atraviesa el pensamiento de Heidegger &ndash;como aquel que todav&iacute;a nos roza desde la voz de Plat&oacute;n&ndash; no tiene nada que ver con el siglo. Proviene de lo m&aacute;s antiguo y deja algo concluso que, como todo lo concluso, ata&ntilde;e al pasado&rdquo;.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Palabras... Para justificar a quien tal vez segu&iacute;a siendo, en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito, su amor de adolescente. O para justificarse a s&iacute; misma. Por qu&eacute; para un apenas lacayo de cuarta como Eichmann, la pena de la horca, y a Heidegger, la comprensi&oacute;n dentro de la cr&iacute;tica rebuscadamente filos&oacute;fica. Para Eichmann, el ejecutor, nada m&aacute;s que la soga al cuello. Para Heidegger &ndash;que dio el ejemplo en 1933 de afiliarse al partido nazi y as&iacute; influenciar a sus miles de alumnos y de lectores en su tierra y en el mundo entero&ndash;, a &eacute;l nada m&aacute;s que explicar todo como &ldquo;una deformaci&oacute;n profesional&rdquo;. &iquest;Es banal el amor o son banales los que justifican todo a trav&eacute;s del amor? Una pregunta dif&iacute;cil de contestar. Ni el amor es banal ni la maldad es banal, aunque muchos se comportan en forma banal con expresiones profundas. (Esto no implica ninguna cr&iacute;tica a los t&iacute;tulos de la obra de Hannah Arendt ni a la obra teatral de Savyon Liebrecht, al contrario, son t&iacute;tulos mordaces que hacen pensar.)</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Hanna Arendt escribir&aacute; en 1949 que para ella los dos m&aacute;s grandes fil&oacute;sofos de su &eacute;poca fueron Heidegger y Jaspers. La pregunta es: &iquest;a la humanidad y al propio Heidegger les sirvi&oacute; de algo en la vida ser &ldquo;grande&rdquo;, cuando se falta tan profundamente a la &eacute;tica?</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Pero en esa misma Alemania se demuestra lo que es la verdadera conducta &eacute;tica. El 15 de enero concurrieron m&aacute;s de setenta mil personas (c&aacute;lculo del diario principal de Berl&iacute;n, Tagespiegel) a llevar claveles rojos a la tumba de Rosa Luxemburgo, a 89 a&ntilde;os de su cobarde asesinato por militares en Berl&iacute;n. Se repite as&iacute; un homenaje que se cumple todos los a&ntilde;os. No hay figura que se recuerde as&iacute;, en ninguna parte del mundo. Ni grandes pensadores, ni h&eacute;roes hist&oacute;ricos, ni pol&iacute;ticos. Es un incre&iacute;ble ejemplo de respeto, recuerdo y admiraci&oacute;n por la obra y la &eacute;tica de esa mujer. Sus profundos escritos acerca de c&oacute;mo el mundo deb&iacute;a luchar por un sistema definitivo que trajera la paz eterna y terminara con las injusticias sociales deber&iacute;an ser lectura en todos los &uacute;ltimos a&ntilde;os de los colegios secundarios y de las universidades, y tema preferido en centros culturales. Fue pacifista y por su lucha estuvo presa en las c&aacute;rceles del Kaiser casi los cuatro a&ntilde;os de la Primera Guerra Mundial. Fue en ese tiempo fundadora del Grupo Internacional Antimilitarista. Propuso siempre la solidaridad internacional de los trabajadores y por eso sosten&iacute;a que ning&uacute;n trabajador alem&aacute;n deb&iacute;a apretar el gatillo contra un trabajador franc&eacute;s o de cualquier otra naci&oacute;n. Cuando, pese a su lucha, se declar&oacute; la guerra, dijo: &ldquo;Cuando escuch&eacute; la noticia, pens&eacute; en suicidarme. Me di cuenta de que hab&iacute;a vencido el oportunismo&rdquo;. Ese oportunismo e irracionalidad que cost&oacute; la muerte de miles de j&oacute;venes. Rosa estaba contra la violencia y se&ntilde;alaba que el arma fundamental para la revoluci&oacute;n obrera deb&iacute;a ser la huelga general. Fue una luchadora contra la pena de muerte. Y defend&iacute;a la Libertad como un fundamento absoluto de la sociedad. Su frase que m&aacute;s trascendi&oacute; en la historia fue: &ldquo;Libertad es siempre la Libertad del que piensa distinto&rdquo;. Durante la revoluci&oacute;n alemana, el 15 de enero de 1919, fue detenida en el hotel Eden, y en la puerta misma el suboficial Runge le dar&aacute; un culatazo en la cabeza y luego ser&aacute; asesinada por el teniente Souchon, que le peg&oacute; un tiro en la sien. Terminaba as&iacute; esa cabeza que tantos principios profundos ense&ntilde;&oacute; a la humanidad.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">En el recordatorio del martes pasado, ante su tumba, se vio a j&oacute;venes y viejos con l&aacute;grimas en los ojos. Su tumba qued&oacute; cubierta totalmente por claveles rojos que llevaron cada uno de los asistentes. Un diario titul&oacute; el acto as&iacute;: &ldquo;El d&iacute;a en que faltaron claveles rojos en Berl&iacute;n&rdquo;. Y se escucharon las viejas canciones obreras de siglos pasados.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Un ejemplo. Es curioso: los h&eacute;roes de la sociedad en sus monumentos no son recordados, am&eacute;n de alg&uacute;n acto oficial cada cincuentenario de su muerte. Pero a Rosa Luxemburgo la recuerdan como a nadie, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, despu&eacute;s del espantoso y cobarde crimen.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">Que tengan esto en cuenta todos aquellos que aman el poder por el poder mismo. La historia va filtrando y s&oacute;lo quedan aquellos que dieron sus vidas por esa palabra con la que comenzamos: la Etica, que es siempre el no rotundo a la muerte y el firme s&iacute; a la Vida.</span></strong></p> <p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;">No hay amores banales, como tampoco hay cr&iacute;menes banales.</span></strong></p><p style="text-align: justify"><strong><span style="font-size: small;"></span></strong></p><p style="text-align: justify">Via:<span style="font-size: x-small;"><a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-97695-2008-01-19.html">http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-97695-2008-01-19.html</a></span><strong></strong></p><p style="text-align: justify"><strong>Contratapa</strong><span class="separador">&#124;</span><span class="edic_ant">S&aacute;bado/19-Ene-2008</span><span class="separador">&#124; </span><span class="separador">Por Osvaldo Bayer</span></p><p style="text-align: justify">La pintura es de Carratal&aacute;, creo. Gracias.</p>]]></description><pubDate>Wed, 23 Jan 2008 05:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>Yo sue&#xF1;o, t&#xFA; sue&#xF1;as, &#xE9;l sue&#xF1;a...</title><link>https://ailema.blogia.com/2008/010801-yo-sueno-tu-suenas-el-suena-.php</link><guid isPermaLink="true">https://ailema.blogia.com/2008/010801-yo-sueno-tu-suenas-el-suena-.php</guid><description><![CDATA[<div><div></div><div></div><div></div><div><div><div></div><div></div><div>&nbsp;</div><div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Pues si, todos so&ntilde;amos y pobre de quien no consiga so&ntilde;ar porque, adem&aacute;s de ser tan necesario, casi es lo &uacute;nico que nos queda. Eso si, sin despegar los pies de la Tierra, no siendo que estemos durmiendo claro! Aunque seg&uacute;n dice </span>Michele Catanzaro<em>:</em></span></div><div>&nbsp;</div><div></div><div></div><div><div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><em>"Manipulando nuestra percepci&oacute;n, los cient&iacute;ficos ya pueden inducir en nosotros la sensaci&oacute;n de que abandonamos nuestro cuerpo, e incluso hacernos creer que nos vemos desde fuera de &eacute;l."</em></span><br /></div>&nbsp;<div></div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><em> </em></span></div><div></div><div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Tambi&eacute;n nos relata y comenta que:<em> "Durante un turno de noche, una ambulancia trajo al hospital a un hombre de 44 a&ntilde;os en coma. Al momento de intubarlo y pasarlo a la unidad de cuidados intensivos, le quit&eacute; la dentadura postiza, la puse en un caj&oacute;n y me olvid&eacute; de ella. Cuando se despert&oacute;, despu&eacute;s de una semana, me vio y exclam&oacute;: &iexcl;Esa enfermera sabe d&oacute;nde est&aacute; mi dentadura! Me la quit&oacute; y la puso en un caj&oacute;n. Le pregunt&eacute; c&oacute;mo pod&iacute;a haber visto ese gesto, ya que estaba en coma. Era como si estuviera flotando cerca del techo, contest&oacute;. Ve&iacute;a desde arriba a los otros doctores y a m&iacute; mismo. Intentaba desesperadamente comunicaros que estaba vivo. El paciente dio una descripci&oacute;n detallada de la habitaci&oacute;n y del personal m&eacute;dico. Y coment&oacute; que desde entonces ya no le ten&iacute;a miedo a la muerte</em>&rdquo;.</span><br /></div>&nbsp;<div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">"<em>Este relato de una enfermera holandesa apareci&oacute; publicado en diciembre de 2001 en The Lancet, una de las revistas m&eacute;dicas m&aacute;s prestigiosas. Es un caso de lo que podr&iacute;amos llamar &ldquo;experiencia extracorp&oacute;rea&rdquo;. La explicaci&oacute;n de estos fen&oacute;menos catalogados como paranormales todav&iacute;a no est&aacute; clara. Sin embargo, ahora es posible pedir experiencias extracorp&oacute;reas a la carta."</em></span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><strong><br /></strong></span></div></div><div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><br /></span></div></div></div><div></div><div></div><div></div><div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><em><span style="font-size: small;">"En relaci&oacute;n con el tema de la soledad, resulta que no s&oacute;lo afecta a nuestra salud y no es buena consejera. Tambi&eacute;n resta eficacia a la respuesta defensiva de nuestro organismo. Un equipo de investigadores de la Universidad de California (UCLA) acaba de identificar un patr&oacute;n de expresi&oacute;n gen&eacute;tica en las c&eacute;lulas del sistema inmune Journal of Genome Biology <span style="color: #000000; font-size: x-small;">(<a href="http://genomebiology.com/" target="&lt;i&gt;blank"><span style="color: #000080;"></span></a><a href="http://genomebiology.com/">http://genomebiology.com/</a>)</span><span style="color: #000000;"> </span>propio de aquellas personas que padecen <span style="text-decoration: line-through;">o disfrutan</span> de modo cr&oacute;nico altos niveles de soledad."</span></em></span></div><div>&nbsp;</div><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Noticia, art&iacute;culo y comentarios que pude ver en: </span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><span style="font-size: x-small;"><a href="http://www.muyinteresante.es/">http://www.muyinteresante.es/</a></span></span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-family: arial black,avant garde;"> </span></p>]]></description><pubDate>Tue, 08 Jan 2008 11:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>Soledad, la plaga del siglo XXI - Vicente Verd&#xFA;</title><link>https://ailema.blogia.com/2007/122001-soledad-la-plaga-del-siglo-xxi-vicente-verdu.php</link><guid isPermaLink="true">https://ailema.blogia.com/2007/122001-soledad-la-plaga-del-siglo-xxi-vicente-verdu.php</guid><description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="color: #009999; font-size: x-small;"><span style="color: #003300; font-size: small;"><strong><span style="font-size: x-small;">Biograf&iacute;a:</span><span></span></strong></span><span style="color: #003366;"><span style="color: #003300;"><span style="font-size: small;"><strong><span></span><span></span></strong></span><strong><span> </span></strong><span>Vicente Verd&uacute;</span> naci&oacute; en Elche en 1942.</span> </span>Escritor y periodista, se doctor&oacute; en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundaci&oacute;n Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El Pa&iacute;s, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opini&oacute;n y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran:<em> "Noviazgo y matrimonio en la burgues&iacute;a espa&ntilde;ola", "El f&uacute;tbol, mitos, ritos y s&iacute;mbolos", "El &eacute;xito y el fracaso", "Nuevos amores, nuevas familias", "China superstar", "Emociones y Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores"</em> (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se edit&oacute; en 1971 su primer libro, <em>"Si Usted no hace regalos le asesinar&aacute;n"</em>, se han publicado tambi&eacute;n los vol&uacute;menes de cuentos "<em>H&eacute;roes y vecinos" y "Cuentos de matrimonios</em>" y los ensayos "<em>D&iacute;as sin fumar"</em> (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y "<em>El planeta americano</em>" con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Sus dos &uacute;ltimos libros son "<em>El estilo del mundo</em>"<em>."La vida en el capitalismo de ficci&oacute;n"<span style="font-size: 10pt"></span></em></span><span style="color: #009999; font-size: x-small;"><em><span style="font-size: 10pt"></span></em></span><span style="color: #009999; font-size: x-small;"><em><span style="font-size: 10pt"> </span></em></span><span style="color: #009999;"><span style="font-size: 10pt"><span style="font-size: x-small;"><span>(Anagrama, 2003) y <em>Yo y t&uacute;, objetos de lujo</em> (Debate, 2005)</span>.</span></span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="color: #000080; font-size: small;"><strong><br /></strong></span></div><div style="text-align: left;"><span style="color: #000080; font-size: small;"><strong><span class="a11r666"><span class="a11r666"></span></span><span> </span></strong><a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Soledad/plaga/siglo/XXI/elpepusoceps/20071216elpepspor_8/Tes/"><span><span><span class="a10r333">Soledad, la plaga del siglo XXI -</span></span></span><span><span><span class="a10r333"> Vicente Verd&uacute;</span></span></span></a></span></div><div></div><div></div><div></div><div></div><div></div><div><p style="text-align: justify"><span style="color: navy;">Las grandes ciudades est&aacute;n llenas de solitarios. <strong>Crece el n&uacute;mero de viviendas ocupadas por una sola persona</strong> y el trato f&iacute;sico se sustituye por las relaciones a distancia, por Internet. <strong>Es una epidemia que va en aumento</strong>.<br /> <br /> La soledad de las grandes ciudades, el hiperindividualismo, la muchedumbre solitaria, las m&oacute;nadas sociales, fueron temas relevantes en la segunda mitad del siglo XX, pero apenas se habla ya de ello. Los individuos no se han<strong> entra&ntilde;ado ni abrazado m&aacute;s entre s&iacute;,</strong> pero electr&oacute;nicamente se han comunicado de tal modo que el fen&oacute;meno de <strong>la interconexi&oacute;n parece haber acallado las inquietudes o las voces del aislamiento.<br /></strong> <br /> Se trata, sin embargo, de dos realidades paralelas. Mientras la relaci&oacute;n en<strong> el cuerpo a cuerpo</strong> <strong>sigue debilit&aacute;ndose,</strong> la relaci&oacute;n a distancia, <strong>m&aacute;scara a m&aacute;scara,</strong> aumenta y prolifera. La aventura de ser un individuo diferente o, mejor, siempre dependiente de la imagen proyectada en los dem&aacute;s, se ha provisto ahora de un artilugio mediante el cual <strong>la apariencia de nuestra identidad se enreda con nuestras artes de enga&ntilde;o.</strong> Nuestro dise&ntilde;o, en fin, se encuentra m&aacute;s en nuestras manos a trav&eacute;s del atrezzo, el nickname, el avatar, los juegos del sexo y la edad u otros recursos para hacer personajes de la persona y versiones de lo real.<br /> <br /> El pr&oacute;jimo es siempre insustituible para poder ser algo, pero la proporci&oacute;n que de su efectiva sustancia se necesita para esbozar nuestro perfil social puede sustituirse, en parte, por nuestra habilidad para fingir en la pantalla, travestirse en la Red y recrearse en el nuevo espacio virtual, inconcebible hasta ahora.<br /> <br /> Indudablemente, <strong>la satisfacci&oacute;n no ser&aacute; comparable </strong>a la que proporciona un amor encarnado o una consideraci&oacute;n tangible, pero, poco a poco, este mundo electr&oacute;nico ser&aacute; casi todo lo que hay, y la vida en su seno decidir&aacute; una porci&oacute;n variable de nuestra composici&oacute;n general. Lo transparente procura abrigo, lo remoto segrega afectividad, lo virtual se materializa, y el suced&aacute;neo, como en las gulas, ser&aacute; progresivamente el &uacute;nico gusto atribuible a la angula.<br /> <br /><strong> Incluso, con el uso y el consumo de compa&ntilde;&iacute;as y sentimientos en la Red,</strong> lo que hoy parece suced&aacute;neo borrar&aacute; su estigma subsidiario y ascender&aacute; de pleno derecho al mundo que alivia los surtidos de la soledad.<br /> <br /> Las &lsquo;webs&rsquo; sociales. Tras el boom de las compa&ntilde;&iacute;as puntocom de hace seis a&ntilde;os ha estallado el &eacute;xito de las empresas que gestionan los puntos de encuentro entre millones de usuarios. Al <strong>&eacute;xito de la tecnolog&iacute;a</strong> aplicada a los negocios sucede la multiplicaci&oacute;n de los negocios que tienen su base<strong> primordial en las personas.</strong><br /> <br /> El conocimiento cient&iacute;fico, las informaciones de <strong>consumo</strong>, las opiniones pol&iacute;ticas se cruzan en una trama que ha facilitado y <strong>estimulado la Red.</strong> </span></p> <p style="text-align: justify"><span style="color: navy;">Y este universo de contactos innumerables posee una importante condici&oacute;n in&eacute;dita: conectamos con m&aacute;s gentes sin tener que sufrir la penalidad de su aliento. El <strong>contacto &ldquo;personista&rdquo;</strong> se define as&iacute; por una relaci&oacute;n <strong>entre personas distantes y distintas</strong>, pero sin su extra&ntilde;o o atosigante tufo.<br /> <br /> Crece la <strong>conexi&oacute;n</strong> y hasta la <strong>implicaci&oacute;n, pero no </strong>los <strong>compromisos</strong> fuertes <strong>ni</strong> los <strong>entra&ntilde;amientos hondos</strong>. De la misma manera que el saber actual es m&aacute;s superficial que profundo, la relaci&oacute;n con las personas a trav&eacute;s de la Red conforma un modelo a su imagen y semejanza. <strong>Tratamos</strong> con una multiplicidad de <strong>individuos</strong> para degustarlos <strong>fragmentariamente</strong> en aquellos aspectos <strong>que</strong> nos complacen, <strong>nos divierten o nos interesan.</strong><br /> <br /> El mundo avanza de esta manera como en un frente de infinitas relaciones ligeras. Vivimos o navegamos, y <strong>en lugar de llegar hasta el fondo del otro</strong> sustituimos la cavidad por el surf y el coraz&oacute;n por el botox. La interrelaci&oacute;n resulta as&iacute; menos personalista al modo cat&oacute;lico de Mounier y, por el contrario, cada vez m&aacute;s &ldquo;personista&rdquo;.<br /> <br /> En Corea del Sur, las<strong> relaciones sociales y afectivas a trav&eacute;s de los medios electr&oacute;nicos superan</strong> ya en frecuencia y n&uacute;mero a las que se mantienen cara a cara. El rostro de Corea del Sur nunca se nos revel&oacute; con nitidez en Occidente, pero &iquest;no ir&aacute; sucediendo lo mismo con la vasta y difusa trama que domina Internet y la derivaci&oacute;n de su influjo? &iquest;En qu&eacute; punto, por ejemplo, se encuentra <strong>hoy aquella amistad que amortiguaba la desaz&oacute;n de estar solo</strong>? De un lado <strong>crecen</strong> los <strong>telecontactos</strong>, aumentan <strong>las</strong> <strong>sectas</strong>, se multiplican los <strong>clubes</strong>, las <strong>pandas</strong> <strong>y</strong> las <strong>tribus urbanas</strong>, <strong>y</strong> de otro <strong>se incrementan</strong> los <strong>hogares</strong> ocupados <strong>por</strong> <strong>una sola persona</strong> hasta alcanzar <strong>m&aacute;s de la tercera parte</strong> de las viviendas en las grandes capitales <strong>de</strong> <strong>Occidente</strong>. En este contradictorio contexto, <strong>&iquest;d&oacute;nde</strong> se halla el gozne de la compa&ntilde;&iacute;a y<strong> el apoyo contra la soledad?</strong><br /> <br /><strong> La mirada del </strong>otro. Muchos nexos y pocos v&iacute;nculos, mucha conversaci&oacute;n en horizontal y escasa en vertical. No es tanto ya la desconfianza en el otro lo que reduce el peso de la amistad, sino la dificultad laboral y residencial para cultivarla y enriquecerla. Poco a poco, sin pensarlo ni ponderarlo, vamos reduciendo la compa&ntilde;&iacute;a eficaz al recinto de la pareja y sobre ella van concentr&aacute;ndose tantas demandas y exigencias, tanto socorro, que acaba cediendo en sus cimientos o ardiendo por exceso de exigencia.<br /> <br /> El <strong>otro puede ser un verdugo o un lujo,</strong> aunque siempre posee part&iacute;culas de ambos y siempre parece mejor que estar solo hallarse acompa&ntilde;ado porque de la misma manera que no hay mejor especialista en la tortura que el autorturador ni tampoco peor enemigo de la lucidez que nuestra propia ofuscaci&oacute;n, el otro cumple como elemento necesario para despejarnos. Aquel que nos observa <strong>desde fuera,</strong> liberado de nuestra fijaci&oacute;n, puede actuar como la llave de nuestra cura. <strong>Todo problema tiene su soluci&oacute;n,</strong> pero a menudo no se halla en nuestro reino y alguien amado, venido desde fuera, abre el encierro. Los t&eacute;rminos se vuelven m&aacute;s claros como por ensalmo y saltamos desde su precipicio a la calma <strong>gracias a la cirug&iacute;a de la ajenidad.</strong><br /> <br /> No significa, sin embargo, que el otro represente al m&aacute;gico b&aacute;lsamo de fierabr&aacute;s. <strong>La especie humana prefiere</strong>, en general, <strong>no convivir demasiado</strong> junta. Precisamente, lo peor de la cotidianidad de las abejas procede de su obligatoria, eterna y hacinada colaboraci&oacute;n. Nada parecido al orden de los seres humanos, que encuentran <strong>en</strong> <strong>la</strong> <strong>soledad </strong>una ocasi&oacute;n de lavado <strong>y salud precisas</strong>.<br /> <br /><strong> No ser&aacute; lo mismo la soledad que la independencia, pero la soledad elegida y la independencia conquistada se acercan mucho entre s&iacute;.</strong> Complementariamente, la calidad del lazo aumenta si ambos asumen su independencia y est&aacute;n juntos pudiendo estar distantes despu&eacute;s. La relaci&oacute;n florece cuando nadie acarrea su desolaci&oacute;n y la soledad posterior a un desacuerdo no se traduce en devaluaci&oacute;n o suicidio.<br /> <br /> Somos con los dem&aacute;s y los dem&aacute;s son con nosotros, pero sin apelmazamientos. <strong>El amor, la amistad,</strong> nos construyen mutuamente si los pilares no descansan <strong>desequilibradamente</strong>. <strong>La interdependencia</strong> <strong>no</strong> es, por tanto, <strong>suma </strong>de<strong> dependencias</strong>, sino juego de independencias de manera que la met&aacute;fora del panal nos endulza tanto como nos encarcela.<br /> <br /> Somos, en suma, seres comunitarios y solitarios, ciudadanos e individuos. El inconveniente de la soledad en relaci&oacute;n a la visi&oacute;n del mundo reside en que una idea o una opini&oacute;n mantenida en solitario es pr&aacute;cticamente igual a una creencia, <strong>mientras la idea compartida</strong> se vuelve convicci&oacute;n y ayuda a trazar itinerarios comunes y a formar un mapa inici&aacute;tico del que <strong>ir&aacute; hilvan&aacute;ndose una m&aacute;s alegre concepci&oacute;n del mundo.<br /></strong> <br /><strong> Pero no revueltos.</strong> Contra la exaltaci&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a, sin embargo, hay que decir que la demasiada presencia del otro es opuesta al progreso. Si los medios de comunicaci&oacute;n moderna han triunfado y se han popularizado tanto es debido a su f&oacute;rmula de permitir <strong>hallarse presentes sin presentarse</strong>. La p&eacute;rdida de presencialidad <strong>ha ensanchado la lucidez</strong> del intervalo en no pocas<strong> relaciones ahumadas.</strong><br /> <br /><strong> El espect&aacute;culo</strong> del otro <strong>sustituye as&iacute;,</strong> muchas veces en nuestros d&iacute;as, a <strong>la realidad efectiva</strong>. Las pantallas omnipresentes operan como un c&aacute;mara de transmutaci&oacute;n de lo real para crear <strong>el</strong> <strong>mundo </strong>de una irrealidad liviana <strong>compatible</strong> <strong>con</strong> la idea de <strong>la ausencia.</strong> De otra parte, lo espec&iacute;fico de nuestra especie no es el contacto con los dem&aacute;s, sino la distancia. Son especies de contacto aquellas que se api&ntilde;an por placer y permanecen piel con piel durante horas, como el hipop&oacute;tamo, el cerdo o el erizo.<br /> <br /><strong> Pero</strong> hay especies de <strong>&ldquo;no contacto&rdquo;</strong>, entre las que se encuentra el caballo, el perro, el gato, la rata y tambi&eacute;n los seres humanos. No nos aguantamos demasiado cerca. Puede ser que este rechazo no predomine siendo cachorros o siendo beb&eacute;s, pero en cuanto se alcanza el estado adulto, toda confortabilidad requiere holgura. Y no ya un hueco para pensar o atacar mejor, sino <strong>como h&aacute;bitat primordial de la supervivencia.<br /></strong> <br /><strong> El hacinamiento nos mata,</strong> y bastar&iacute;a la excesiva proximidad para enfermarnos. El individuo (indivisible) requiere para su definici&oacute;n una esfera en la que reine el olor y el amor propio. El abrazo amistoso, la asociaci&oacute;n religiosa, el equipo, el vecindario, son elecciones desde la soledad primigenia en que nos fundamos y nos reconocemos. Nada que ver con el pantanoso cosmos del cerdo, la aglomeraci&oacute;n de erizos o el apegamiento de los hipop&oacute;tamos.<br /> <br /><strong> En el fondo, adem&aacute;s, siempre estamos solos.</strong> M&aacute;s solos que la una y a casi cualquier hora, pobres o ricos, sanos o con hernias. Proust escrib&iacute;a: &ldquo;Nos comunica alguien su enfermedad o su rev&eacute;s econ&oacute;mico, lo escuchamos, lo compadecemos, tratamos de reconfortarle y volvemos a nuestros asuntos. &iexcl;Qu&eacute; solas estamos las personas!&rdquo;.<br /> <br /><strong> Y qu&eacute; bello disfrute</strong><strong> </strong>hallamos en esa oquedad <strong>cuando</strong><strong> a ratos, </strong>voluptuosamente,<strong> la escogemos.<span style="color: #000080;"><span style="font-size: x-small;"> </span></span></strong></span></p><p style="text-align: justify"><span style="color: navy;"><strong><span style="color: #000080;"><span style="font-size: x-small;">M&aacute;s trabajos del mismo autor y de otros: <a href="http://www.elboomeran.com/">clica aqu&iacute; mismo.</a><br /></span></span></strong></span></p></div><div></div><div></div> <div></div><div></div>]]></description><pubDate>Thu, 20 Dec 2007 10:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>Confidencias</title><link>https://ailema.blogia.com/2007/120501-confidencias.php</link><guid isPermaLink="true">https://ailema.blogia.com/2007/120501-confidencias.php</guid><description><![CDATA[<div></div><div></div><div></div><p style="text-align: justify" align="justify"><span style="font-family: comic sans ms,sand; font-size: small;"><span>Desde que hace algun tiempo conoci este espacio llamado Internet, han sido &ldquo;Grupos&rdquo;, &ldquo;Listas&rdquo;... En unos lugares he participado m&aacute;s activamente que en otros y a veces s&oacute;lo como oyente, o los he tenido que dejar por solidaridad, si, como en un acto que trataba de ser consecuente. Pero todas las personas me han aportado algo y a no pocas les he tomado un cari&ntilde;o muy especial. </span></span></p><div></div><p style="text-align: justify" align="justify"><span style="font-family: comic sans ms,sand; font-size: small;"><span>Muchas de esas personas saben, o intuyen, que hay momentos en que no puedo evitar que la humedad me cale hasta los huesos, y que no s&eacute; que hacer con tanto sentimiento. Puede que sea la proximidad de unas fechas cargadas de recuerdos y ausencias que se me escapan de donde tienen que estar, pero que se me amontonan y forman una monta&ntilde;a que se me presenta con esa tremenda debilidad, siempre al acecho, que amenaza con ponerme en un lugar donde no quiero estar. Es entonces cuando, como ahora, procuro alejarme hasta que se me pasa la tonter&iacute;a : ) </span></span></p><div><span style="font-family: comic sans ms,sand; font-size: small;"><span>Algunas de esas personas me honran con su amistad, con su infinita paciencia me han escuchado y hecho sentir querida y acompa&ntilde;ada... cuando he tenido tan poco que dar... Otras ya no estan, pero si en una parte de mi que guarda su recuerdo; descansen en paz. </span></span></div><div><span style="font-family: comic sans ms,sand; font-size: small;"><span>Desde ya, se avecinan fechas que suelen celebrarse; para todos mis mejores deseos.<br /></span></span></div><div></div><div></div><p style="text-align: justify" align="justify"><span style="font-size: small;"><span><span style="font-family: comic sans ms,sand;">Se os quiere, mis "desconocidos" amigos.</span></span></span></p>]]></description><pubDate>Wed, 05 Dec 2007 15:06:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xA1;Ese es mi Tuno!</title><link>https://ailema.blogia.com/2005/081501-ese-es-mi-tuno-.php</link><guid isPermaLink="true">https://ailema.blogia.com/2005/081501-ese-es-mi-tuno-.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p align="justify">Cuando me siento frente al ordenador a menudo &eacute;l se acerca a la mesa donde estoy, husmea un poco y comienza a lamerme la mano y los dedos que tengo sobre el rat&oacute;n, soy diestra, me dejo hacer y apoy&aacute;ndose primero en el brazo continua lamiendo hasta llegar a mi cabeza y cabello enred&aacute;ndosele la lengua con &eacute;l, al momento y para desengancharse endereza levemente el cuello, sacude varias veces la cabeza y sin dejar de mirarme a los ojos consigue su objetivo, llegar a mi cara y a lametazos obligarme a cerrar los parpados.<br /><br />_ &iquest;Cari&ntilde;o, qu&eacute; tienes? Le pregunto mientras lo abrazo y  beso los bigotes,  mordisqueo tras la oreja y cuello como a &eacute;l le gusta, y antes de que se ponga nervioso le dejo ir: sin prisa se estira perezoso dej&aacute;ndose caer sobre un sof&aacute;-cama cercano, y por su actitud y modo de mirar sospecho lo que piensa y hasta lo que me dir&iacute;a en muchos momentos,<br /><br /> _ Ufff, que cruz tengo con esta mujer... Bueeeno, te permito que me quieras.<br /><br />Buen chico, teniendo en cuenta, claro &eacute;l no puede saber... pero que se puede hacer cuando tienes en tu vida un Tuno que es un amor; pues eso, quererlo.</p>]]></description><pubDate>Mon, 15 Aug 2005 01:43:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
